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El Valle de Amilpas,
donde se localiza Montefalco, tiene una extensión de 430 millas
cuadradas. La población rural, de cerca de 85.000 habitantes, tiene
como principal oficio el cultivo del campo, pero sólo 10 millas
cuentan con sistema de regado, y como no hay ríos ni arroyos
importantes, el resto depende de las lluvias que caen entre julio y octubre.
La temperatura promedio es de 26 grados centígrados. Los productos
agrícolas básicos y casi únicos son: sorgo, frijol,
cebolla y tomate. Un número reducido de la población consume
carne, huevos, leche y legumbres.
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En los años
cincuenta este valle era ejemplo característico de los problemas
del campo mexicano; con largas temporadas de sequía, ausencia de
sistemas de riego y carencia, casi total, de técnicas de cultivo
en una tierra excesivamente parcelada.
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En 1952 empezó
en el valle una nueva etapa; algunas fieles de la Prelatura Opus Dei junto
con otras personas, iniciaron una labor de formación humana y cristiana
para los campesinos del lugar. Un patronato se planteó como objetivo
revitalizar la antigua hacienda de Montefalco.
A la vuelta de 49 años,
el Valle de Amilpas sigue seco, porque el clima es el mismo, pero la gente
ha aprendido a ocuparse de otras cosas: avi y apicultura, fabricación
de macetas y adornos de barro, cultivo de flores. Gracias a ello
el nivel de vida ha ido subiendo.
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El patronato inicial
más tarde formó parte de “ Campo y Deporte A.C.” y, en 1985,
se constituyó como “Asociación Cultural Internacional A.C.(ACIAC).
ACIAC es una organización no gubernamental, sin fines de lucro,
que tiene como objetivo concreto elevar el nivel socioeconómico
y cultural del hombre y de la mujer campesinos de esta región del
país. Así se construyeron dos escuelas rurales y se echaron
a andar diversos proyectos sociales.
A la fecha más
de 2,182 alumnas han pasado por la Escuela Femenina de Montefalco y unos
1.500 alumnos por el Centro Agropecuario El Peñón.
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